El nuevo reto de la “Formación de usuarios”
Me encuentro en plena vorágine para la preparación de diferentes presentaciones en las que voy a participar dentro del curso que mi biblioteca organiza para los alumnos de la Universidad. El curso se ha denominado: “Curso sobre acceso y uso de la información para la realización de trabajos académicos“ y es la primera vez que tanto la Universidad como la Biblioteca unen objetivos. La primera, colaborando con la biblioteca al incorporar en su oferta docente un curso dentro de las denominadas “actividades extracurriculares complementarias” ; y la segunda, implicándose de una forma activa, dentro de la actividad docente.
Ahora, más que nunca, la actividad formativa de la biblioteca en el uso de la información, es imprescindible. La biblioteca electrónica en el marco académico es un hecho, y el enorme volumen de recursos de información digital y la ingente cantidad de herramientas que la biblioteca ofrece es de tal magnitud , que los usuarios (tanto alumnos como docentes) se sienten abrumados.
No hago más que darle vueltas a cuál será la mejor forma de transmitirles la idea de que la biblioteca no es sólo el lugar donde estudian y dónde prestan o devuelven libros. Habré fracasado si no logro engancharles al uso de de la información más allá de nuestras cuatro bonitas paredes…
El reto es apasionante, pero no puedo evitar el “vértigo” que me supone esta nueva experiencia.



